Reflexión.

Ella era miope, aunque sólo un poco o eso creía, solía guiarse por la luz y los colores que distinguía para no chocarse con los objetos aunque a veces ésto no la servía y se acababa tropezando con las formas que mimetizadas con el espacio no lograba diferenciar como papeleras o muebles.

Su lugar favorito era el mirador de la ciudad, se sentaba todas las tardes ahí para ver la puesta de sol, lo de ver es un decir, porque ella solo percibía borrones que se oscurecían lentamente.

Un día le preguntó a un señor, que estaba junto a ella, qué es lo que él veía, si era bonita la vista.

  • Bueno lo que veo es una ciudad llena de edificios que ha tapado la verdadera vista desde aquí, subo tratando de recordar lo que veía de niño.

Se quedó pensativa ante esta respuesta y un poco decepcionada, creía que la vista desde allí era preciosa. Tardó en volver unos días y cuando lo hizo, por curiosidad, preguntó lo mismo a una pareja de jóvenes que había allí.

  • Es la mejor vista, es precioso ver los edificios recortarse sobre las montañas, ver las fábricas funcionando, todo es nuevo una ciudad de ahora- contestaron ellos con entusiasmo.

¿Entonces si era bonita la vista? Estaba un poco confusa. Al día siguiente volvió y le preguntó a una chica, que apoyada en una bici sacaba fotos, qué le parecía.

  • Mmmmm no está mal, pero las hay mil veces mejores, hay países que mezclan perfectamente la ciudad con el entorno natural, en esos sitios si que hay vistas maravillosas e inspiradoras.

Ella no sabía que pensar, estaba absolutamente descolocada ante la variedad de respuestas. ¿Cuál era la correcta? Si la preguntaban a ella ¿qué contestaría? La respuesta del hombre mayor que había visto cómo era antes, la de los chicos jóvenes o la de la fotógrafa que había visto otras y podía comparar… No sabía decidirse por ninguna.

Esa noche reflexionó largo y tendido sobre el asunto, intentando entender cada postura y al final de tanto pensar supo lo que tenía que hacer.

Subió al mirador decidida, sacó sus gafas y contempló el paisaje con sus propios ojos. Comprendió que para saber cuál era la respuesta correcta primero tenía que ver por ella misma y aún así ninguna sería la verdadera pero al menos ahora podría escoger con algo más de conocimiento.

6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Gatopardo dice:

    Me repito: sois grandes narradores,

    La miopía convierte en cuadros impresionistas los paisajes, no los emborrona como la presbicia.
    Y cualquier conclusión de la protagonista, después de ver con sus propios ojos, siempre dependerá de los prejuicios y las emociones del momento. ¡Afortunadamente, nuestras verdades y conclusiones no son perennes!

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    1. KativaWorks dice:

      Muchas gracias por este comentario y este adjetivo que nos adjudicad con tanta amabilidad :-). Genial tu aportación y apreciación 😉 Gracias por compartir, comentar y estar.

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