Un delicado equilibrio

el

Sucedió en Lordas, siglos atrás, cuando gobernaba otro rey en la región y las fronteras tenían otros dibujos.

Aquel rey concibió que el reino era lo suficientemente grande como para alimentar a todo el pueblo pues contaba con campos vastos y fértiles, y el clima era generoso en lluvia y sol. Sus campesinos jamás estaban ociosos y se afanaban trabajando la tierra del alba al ocaso. No había pues razón para la hambruna.

Reunió a sabios de toda la región y les expuso su firme voluntad de llevar alimento hasta el último rincón, llenar las reservas de grano y construir más almacenes para que nunca más tuvieran que volver a preocuparse por ese problema que hacía sufrir al pueblo.

Tras mucho deliberar sobre cuál podía ser el problema que hacía que los campos no dieran alimento suficiente para todos llegaron a una lógica conclusión.

– Los pájaros. – expuso el monarca- Los pájaros se comen nuestras semillas, por eso no tenemos alimento suficiente para nuestro pueblo.

Dio la orden de exterminar a todas las aves del reino para que no robaran su comida. Pronto hubo, además de grano, carne suficiente para todos pero como no tenían forma de guardarla no duraba mucho tiempo y no tardaba en pudrirse.

Cuando agotaron la carne, algunos ciudadanos se habían vuelto ya perezosos y esperaban que el alimento les volviera a llegar del cielo. Otros, no obstante, decidieron volver al campo y trabajarlo, pero encontraron que los insectos arrasaban las cosechas, pues las aves ya no estaban para proteger a las plantas que daban sus semillas.

El rey, preocupado, volvió a reunir a los sabios y buscaron una solución. Decidieron entonces abrir las arcas de oro para contratar a expertos que acabaran con la plaga que asolaba sus cosechas. Fue así como un experto grupo de magos, uno muy caro venido de un lugar lejano, lanzaron un conjuro que exterminó a todos los malos bichos, los insectos claro.

Cuando ya no quedaron insectos, ni aves, ni oro en las arcas, ni grano en los graneros, el pueblo hambriento cargó contra el monarca y le quitaron el trono. Ahora hay otro gobernante en Lordas que intenta solucionar el problema del hambre mientras los campesinos hacen el trabajo de los insectos y llevan el polen de una flor a otro para salvar las últimas cosechas.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. garceslogia dice:

    Como dijo el gran sabio, te enredas el ombligo y se te desenrosca la cabeza 😎

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    1. KativaWorks dice:

      🙂 Muchas gracias por comentar y compartir esta gran frase. Seguimos en contacto. Un abrazo!!

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