Yo confieso.

Confieso que he caído en el desánimo más de una vez, que me he dejado llevar por la ira, que he juzgado noticias tras leer solo el titular, que he creído que mi verdad era la única y que tener razón me hacía poderosa. Confieso que esta situación me vino grande y no la entendía…

Luces en el balcón

La calle estaba desierta, sólo se veían algunas valientes gaviotas que se atrevían a salir, aunque pronto eran espantadas por los coches de policía que patrullaban las calles. La ciudad había sido tomada por un siniestro silencio. Sólo los semáforos seguían funcionando para regular un tráfico fantasma. El mundo se había detenido por un nuevo…