Una mañana, una vida cualquiera.

Amalia era una anciana de ochenta y muchos años.Tenía el pelo plateado, el poco que le quedaba, y nunca iba peinada. Vivía con una familia de varios miembros en casa, pero nadie la peinaba. Era normal, porque en esa casa todos tenían mucha prisa siempre y a Amalia no le gustaba molestar. Así que no…