SALVACIÓN

Creí que estaba rota. Mis miembros, se amontaban troceadospor el suelo destrozadode las bombas del pasado. Sabía que había llegado mi fin. La luz de la esperanza desaparecía silenciosa,reptando por los huecosde las abiertas heridas de mi alma. Pero llegaste tú para unirme. Tan callando apareciste, que no te sentí al principiorecogiendo con sumo cuidado…

El Desertor.

Michael apretó los ojos, ante el inminente rayo de luz que se colaba por la ventana entreabierta, quiso volver a conciliar el sueño pero ya era tarde, ese fogonazo lo había despertado. Con cautela apartó el brazo femenino que descansaba despreocupado sobre su pecho, y se incorporó. Aún quedaba vino en la botella que descansaba…